¿Porqué no nos tomamos la medicación?
Diciembre 20th, 2011Actualmente el asma se divide en mal controlado (síntomas bastante continuos que limitan las actividades normales), parcialmente controlado (síntomas frecuentes y que requieren medicación de rescate) y bien controlado. Obviamente deberíamos intentar situarnos la mayor parte del tiempo en el buen control. La cantidad de medicación necesaria y la frecuencia de las tomas dependerá de la gravedad del asma: habrá quien necesite tratamiento diario, pero afortunadamente la mayoría de los asmáticos se sitúan en la zona del asma leve, no necesitando medicación de forma muy frecuente.
¿Pero que ocurre con aquellos pacientes que sí que la necesitan? Recordemos que en éste caso estaremos hablando de inhaladores con nulos o escasos efectos secundarios y muy fáciles de manejar. Probablemente no creo que se tarden más de 10 segundos al día en hacer las inhalaciones… Y sin embargo es raro encontrar el paciente que las cumpla (…salvo mi madre).
Mi impresión es que el paciente funciona en base a los síntomas: me tomo la medicación cuando los tenga, pero los dejo en cuanto esté mejor. Esto es algo que de entrada puede parecer lógico, pero no siempre lo es.
¿Por qué los médicos decimos al paciente que se tome su medicación inhalada durante 1 mes si va a estar bien a los 5 días? Normalmente indicamos tratamientos de más de un mes porque queremos controlar la inflamación, que es la base del asma. Los cambios que produce en el bronquio la inflamación mantenida son irreversibles y por tanto tenemos que intentar que no ocurran. El problema es que suele haber un decalaje entre la mejoría de síntomas (relativamente rápida, a los pocos días) y el acabar con la inflamación (que es lenta y difícil de tratar).
Y desde el punto de vista del paciente: ¿por qué no se toma la medicación? Muchos y variopintas razones: desde lo más simple (es más fácil “no hacer algo” que “sí hacer algo”, o como decía un amigo “es más fácil destruir que construir”) hasta lo más elaborado (“los inhaladores manchan los dientes”, “la cortisona me engorda”, “esto es química”, “no me gustan los medicamentos”). La mayoría de estos motivos no están basados en nada en concreto, sino en comentarios oidos por aquí y por allí. Por desgracia hacen más mal que bien, ya que confunden.
En un artículo publicado recientemente y comentado en la web aquí se ha visto cuales son las consecuencias de no hacer bien el tratamiento: y es sorprendente, porque se podrían evitar hasta 1 de cada 4 ataques de asma simplemente haciendo lo que el médico propone…





