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El gorrón anisakis

Martes, Marzo 16th, 2010

El anisakais simplex es lo que estando en una reunión familiar llamaríamos “un gorrón”, alguien que se cuela sin que lo llamen. Tiene forma de espagueti redondo (de ahí el nombre de gusano nematodo, que literalmente significa “con aspecto de hilo”) y es algo más grande que un clip (2 a 4 cm).

Aquí pongo un video de anisakis de la  Dra.Casado (Universidad de Alcalá de Henares) extrayendo larvas de anisakis de un pescado contaminado (cortesía de Medting.com)

Es un parásito, o sea, depende de alguien (el “hospedador”) para poder desarrollarse. De ahí lo de gorrón: se pasa la vida de animal en animal. Todo empieza en el agua como un simple huevo y de ahí pasa a ser una larva blanca casi transparente que pasa fácilmente desapercibida; algún cangrejo, camarón o langostino (cualquier crustáceo) que pase por allí se lo comerá, y luego vendrá un pescado o calamar que se coma ese crustáceo y se llevará de regalo el anisakis.

Los pescados que con mayor frecuencia pueden estar contaminados con anisakis son la sardina, el bacalao, boquerón, arenque, salmón, abadejo, merluza, pescadilla, caballa, bonito o jurel. Se ha observado que hay mayor presencia de anisakis en los caladeros del Atlántico norte y costas del Pacífico Sur, y no tanto en el Mediterráneo.

Una vez alojado en el pez vivo, se va hacia el tubo digestivo; si el pez-huésped tuviera la desgracia de morir, el anisakis rápidamente emigra hacia el abdomen, el hígado, músculo o incluso pueden llegar a la piel perforándola.

Como el pez grande se come al chico, un mamífero como la ballena, delfín, foca o león marino se puede desayunar a ese pez y con él irán el langostino y el anisakis (me recuerda a las matrioskas, esas muñecas rusas huecas por dentro que en su interior albergan una nueva muñeca más pequeña).

Muñeca matrioska
Muñeca matrioska

El anisakis aprovechará el mamífero para crecer hasta la forma adulta, relacionarse con otros anisakis, aparearse y poner huevos que irán a parar al agua saliendo con las heces del delfín o la ballena. Y se cierra el círculo.

¿Del todo? Los humanos metemos los tenedores en todos lados: nos podemos entrometer en la vida del anisakis en cualquier punto de ésta cadena, convirtiéndonos en huésped accidental al comer los crustáceos (por ejemplo los langostinos), cefalópodos (por ejemplo los calamares) o peces (por ejemplo el bacalao) parasitados.

No son problemáticos (aunque se consuman en crudo) las ostras, mejillones, almejas, coquinas y demás moluscos bivalvos. Tampoco lo son los pescados de aguas continentales (ríos, lagos, pantanos…) y piscifactorías de agua dulce, como truchas y carpas. Las semiconservas como las de anchoas (en envase metálico, de vidrio u otras presentaciones) y los pescados desecados salados como el bacalao o las mojamas son también seguros.