En febrero sale la lagartija del agujero
Jueves, Febrero 19th, 2009Empiezan los días con ese sol más amarillo y con esa luz más intensa. Y al igual que las oscuras golondrinas, el ciprés suelta su polen como todos los febreros. Ya podemos ver el tono amarillento de las flores masculinas lanzando el polen (a ver si hay suerte y un ciprés femenino se deja polinizar).
He puesto dos fotos que hice ésta misma semana cerca de casa: arriba está el ciprés verde (todavía no ha empezado a polinizar) y en la foto de abajo se ven esas bolitas amarillas donde está el polen preparado.


El ciprés común (cupressus sempervirens) es un árbol alto y elegante que puede vivir mucho tiempo (hay ejemplares con más de mil años). Tiene una madera ligera y resistente y se piensa que ni se pudre ni hay ningún insecto que lo pueda atacar.
Aunque la idea del ciprés nos transporta a las colinas italianas de la Toscana(Florencia, Pisa, Siena…), se trata de un árbol más bien mediterráneo tirando hacia Grecia (Creta y Rodas), Turquía y Chipre (de hecho se cree que la palabra Cupressus deriva de Cyprus, o sea, Chipre en latín). Al parecer hace miles de años había grandes bosques de cipreses en el norte de África. Quien te ha visto y quien te ve…
Me gusta el apellido “sempervirens”: significa “siempre verde” y por eso imagino que se usan los cipreses como árbol ornamental.
También tiene una simbología funeraria: hay quien piensa que apuntan al cielo y así ayudan a las almas de los muertos a ascender. Otros como Teofrasto (un amiguete de Aristóteles) pensaban que el ciprés estaba consagrado al dios de la muerte porque sus raices nunca daban nuevos brotes una vez talado. Los más optimistas plantaban dos cipreses en las puertas de las viviendas para indicar a los viajeros que esa era una casa hospitalaria donde se ofrecía comida y cama.
Si los griegos no se ponian de acuerdo, menos nos ponemos nosotros con los refranes sobre Febrero: unos dicen que ya empieza el calor (“en febrero busca la sombra el perro”) y otros dicen lo contrario (“abrígate por febrero con dos capas y un sombrero”). El que más me gusta (además de la lagartija del título) es “febrero, el mes más largo cuando no hay dinero” (o sea, siempre).
En lo único donde nos ponemos de acuerdo es en que hay crisis y que hay que apretar los dientes… pero sin pasarse.